A pesar de no ser una de las ciudades más conocidas de la geografía española, Tarragona puede competir a nivel de belleza con la mayoría de urbes de nuestro país. Fundada en el siglo III a.C., mezcla a la perfección historia y ruinas con un diseño moderno y amigable, que enamoran a los viajeros que deciden acercarse a visitarla.

A aproximadamente una hora de distancia de Barcelona, lo cierto es que Tarragona todavía es una joya sin explotar a nivel turístico. Sin embargo, su proximidad a la ciudad condal hace que sea una opción perfecta para una escapada de uno o dos días, tiempo más que suficiente para admirar sus ruinas romanas y el resto de monumentos que tiene para ofrecer.

Breve historia de Tarragona

Tarragona fue fundada aproximadamente en el año 218 a.C. por dos grandes generales romanos, los hermanos Publio y Cneo Escipión. Durante varios siglos, la urbe (conocida en aquellos tiempos como Tarraco) se convirtió en un punto clave para la expansión del Imperio por Hispania, llegando a alcanzar una población de 40.000 personas.

Con la llegada de la invasión árabe, Tarraco cayó prácticamente en el olvido, y su población disminuyó en gran medida. Sin embargo, ya en el siglo XIX, cambios como el derribo de las murallas o la modernización de su puerto hicieron que la ciudad comenzase a crecer de nuevo. En el año 2000, debido a la gran cantidad de ruinas y restos arqueológicos que alberga, Tarragona fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Qué ver en Tarragona

Debido a sus orígenes históricos, la mayoría de puntos de interés de Tarragona están relacionados con la época romana, y se encuentran muy cerca unos de otros, en el casco antiguo de la ciudad. Por eso, esta urbe es perfecta para aquellas personas a las que les gusta pasear disfrutando de monumentos y vistas atractivas, además de poder recorrer sus puntos más importantes en uno o dos días.

De hecho, si decides no entrar en los monumentos y museos, y limitarte a admirarlos desde fuera, puedes perfectamente completar el recorrido que te proponemos en una mañana. Luego, si tienes más tiempo y te apetece profundizar más en lo que esta ciudad tiene para ofrecer, puedes incluir en tu visita alguno de los lugares emblemáticos que te recomendamos al final de la lista.

Recorrido de 1 día por Tarragona

Todos los lugares y monumentos que descubrirás en esta sección están muy cerca unos de otros, por lo que puedes visitarlos andando tranquilamente en 3 o 4 horas.

1- Rambla Nova

La calle principal de Tarragona es la Rambla Nova, una avenida de más de 1 kilómetro de longitud que atraviesa el centro de la ciudad en diagonal. Se trata de una de las pocas atracciones de la ciudad que no datan de época romana, sino que fue construida en 1857 en el lugar que antiguamente ocupaba la muralla de la urbe.

Además de su agradable diseño, perfecto para pasear por esta calle en una mañana soleada, la Rambla Nova es sede de gran cantidad de tiendas, terrazas en las que tomar algo, esculturas y hoteles. Por si esto fuera poco, está a medio camino entre el barrio del puerto y el casco antiguo, dos de las zonas más importantes de la ciudad.

2- Balcón del Mediterráneo y anfiteatro romano

Uno de los extremos de la Rambla Nova es también uno de los lugares más emblemáticos y atractivos de toda la ciudad. El Balcón del Mediterráneo (en catalán, Balcó del Mediterrani) es un enorme mirador situado a una altura de 40 metros sobre el nivel del mar.

Desde el Balcón del Mediterráneo, es posible ver algunos de los monumentos más importantes de la ciudad, como por ejemplo el anfiteatro romano. Por otro lado, también es uno de los mejores lugares para disfrutar de las vistas sobre el océano y la costa.

Si estás interesado en la historia o la arqueología, desde el Balcón también es posible acceder de manera sencilla al antiguo anfiteatro romano, posiblemente el lugar más conocido de toda Tarragona. Se trata de las ruinas de un anfiteatro que en su momento estaba preparado para albergar a 14.000, y en el que se llevaban a cabo espectáculos como luchas de gladiadores o espectáculos con fieras.

El anfiteatro romano también forma parte fundamental de la historia de la ciudad, especialmente a nivel de religión. A lo largo de los siglos, en este lugar se llevaron a cabo ejecuciones públicas, entre ellas las de un obispo con sus diáconos; y en el siglo VI, se edificó una iglesia en su honor, de la que solamente se conservan los cimientos a día de hoy.

Por último, en 1154 se edificó otra iglesia, Santa María del Milagro, de la que sí se pueden observar algunos restos a pesar de haberse derrumbado.

A pesar de tener una función principalmente decorativa, el anfiteatro de Tarragona aún se utiliza de vez en cuando para realizar actividades. En este sentido, destaca el festival Tarraco Viva, que incluye todo tipo de eventos relacionados con el pasado romano de la ciudad.

3- Castillo del Rey

El Castillo del Rey, también conocido con el nombre de Torre del Pretorio, es un edificio que se construyó en el siglo XII encima de la base de una antigua torre de época romana. Su edificación corrió a cargo de una familia de nobles normandos, y durante varios cientos de años fue el hogar de distintos nobles y reyes catalanes.

Después de la Guerra de la Independencia Española, que terminó en 1814, el Castillo del Rey quedó muy dañado. Hoy en día, este atractivo monumento sirve como museo de historia, albergando en sus cuatro plantas una exposición sobre los hechos más importantes de la Tarragona medieval. Además, la entrada incluye una visita a la azotea, desde la que se puede disfrutar de unas vistas espectaculares sore la ciudad.

4- Circo romano

Situado a los pies de la Torre del Pretorio, podemos encontrar los restos del antiguo Circo romano. Gran parte de las ruinas están sepultadas por los edificios de los alrededores, que se construyeron en el siglo XIX. Sin embargo, todavía es posible ver las ruinas de una de las puertas, algunas galerías abovedadas, y otros restos significativos de este edificio de época romana.

Se calcula que, en su origen, el Circo tenía unos 325 metros de largo y 115 de largo. No se conoce su función exacta, aunque se cree que podía estar destinado a espectáculos como carreras de cuádrigas, y tenía una capacidad de aproximadamente 30.000 personas.

5- Plaza del Rey

Conocida en catalán como “Plaça del Rei”, este lugar de la ciudad se encuentra situado en la Parte Alta, perteneciente al antiguo Foro Provincial. Se trata de una plaza no demasiado grande, pero con una arquitectura y un encanto especiales. En su interior podemos encontrar algunos lugares emblemáticos como el antiguo Museo Arqueológico y la ya mencionada Torre del Pretorio, además de una iglesia de la época barroca.

Sin embargo, posiblemente lo más atractivo de la Plaza del Rey sea la posibilidad de disfrutar de un aperitivo o una caña a mitad de visita, siendo el lugar perfecto para hacer un descanso durante nuestra ruta por Tarragona.

6- Catedral de Tarragona

La Catedral de la ciudad está dedicada a Santa Tecla. Ubicada en la zona más alta del casco histórico, fue construída sobre las ruinas de un antiguo templo romano, que se cree que estaba dedicado al emperador Augusto.

La Catedral de Tarragona es bastante inusual, en el sentido de que su construcción tardó casi dos siglos en completarse. Debido a ello, es posible observar una mezcla de estilos en su arquitectura, desde el románico que predominaba en el siglo XII hasta el gótico imperante en el XIV.

La entrada de pago permite a los visitantes admirar construcciones como el claustro, la capilla a Santa Tecla, y un museo que alberga en su interior obras de arte barrocas, medievales, renacentistas y romanas. Para los que no quieran acceder al interior de la catedral, desde la Pla de la Seu se puede contemplar la preciosa fachada, además de varias casas que datan de la época gótica.

7- Plaça del Fòrum

La Plaça del Fòrum está situada al final de la calle Santa Anna, una de las más emblemáticas de la ciudad. Esta parte de la ciudad recibe su nombre porque antiguamente albergaba el Foro Provincial. Además de esto, al comienzo del siglo XX se retiraron algunos antiguos edificios de la plaza, y se descubrieron los restos de un muro romano, que todavía puede verse parcialmente en ella.

8- Paseo Arqueológico

El Paseo Arqueológico es una avenida de paso peatonal con una longitud de 1 kilómetro. Su trazado discurre paralelo a las antiguas murallas romanas, que fueron construidas en el siglo II, aunque más tarde fueron renovadas en la época medieval. Para llegar hasta el Paseo, se puede bajar por el Carrer de la Guitarra y pasar por un arco, que marca una de las salidas del casco antiguo.

El Paseo Arqueológico incluye una gran cantidad de objetos interesantes para ver, entre ellos esculturas y cañones; y en su interior también pueden verse otros elementos turísticos muy interesantes, como exposiciones, torres medievales, jardines, y la inscripción romana más antigua que se conserva fuera de Italia. Aunque la entrada al Paseo es de pago, merece la pena gastarse unos euros para caminar en su interior.

9- Seminario

Una de las calles que parten de la plaza de la catedral, el Carrer de les Coques, lleva hasta uno de los edificios más destacados de toda Tarragona: el Seminario. Se trata de una estructura de estilo neogótico que data del siglo XIX, con un impresionante portal principal que hará las delicias de los amantes de la arquitectura.

Además, en su interior también es posible ver la Capilla de Sant Pau, de estilo románico y que data del siglo XIII. Eso sí, la entrada al recinto es de pago. En camino al Seminario, también es posible ver el Hospital medieval de la ciudad, que se construyó en 1171.

10- Plaça de la Font

La plaza del Ayuntamiento, conocida como Plaça de la Font en catalán, no destaca a simple vista por su arquitectura o sus monumentos. Hoy en día, se trata simplemente de una explanada con bares y terrazas en los que descansar después de toda la visita; pero a nivel histórico, se trata de uno de los lugares más emblemáticos de Tarragona.

Y es que el terreno en el que está ubicada la Plaça de la Font no es otro que el centro de la arena del antiguo Circo Romano, que ya hemos mencionado anteriormente. Debido a la extensión del mismo, para volver hasta la parte exterior del Circo es necseario recorrer una calle conocida como Carrer del Trinquet Nou, al final de la cual podremos contemplar una vista diferente de este gran monumento.

11- Plaça del Pallol

La última parada en nuestro recorrido básico por Tarragona es la Plaça del Pallol, situada también en el casco antiguo, cerca del arco que da acceso al Paseo Arqueológico. Además de la belleza de la plaza propiamente dicha, en ella podemos encontrar también la Oficina de Turismo, situada en un edificio gótico que hace aún más impresionantes las vistas del lugar.

Qué más ver en Tarragona

La ruta que acabamos de ver puede ocuparte perfectamente un día entero, en función del tiempo que te tomes en ver cada uno de los monumentos descritos y de si quieres callejear y disfrutar simplemente del ambiente de la ciudad. Sin embargo, para aquellas personas a las que les guste ver tanto como sea posible, todavía quedan algunas visitas muy interesantes por los alrededores.

Eso sí: es necesario tener en cuenta que los lugares que vamos a describir a continuación no están dentro de la ciudad propiamente dicha, sino que es necesario llegar a ellos utilizando alguna clase de transporte. Generalmente, el coche es la mejor opción; pero para aquellos que no dispongan de vehículo propio, también existe la posibilidad de utilizar un autobús o el tren turístico.

1- Acueducto de Les Ferreres

Además de los lugares que ya hemos mencionado, el monumento más importantes de toda la zona de Tarragona es el Acueducto de Les Ferreres. También conocido como Pont del Diable, fue construido en el siglo I, y servía para abastecer a toda la ciudad de agua proveniente del río que hoy se conoce como Francolí, situado a unos 25 kilómetros de distancia.

El acueducto tiene 217 metros de largo, y en su punto más alto llega a medir 27 metros. Una de las características más inusuales de este monumento es que es posible pasear por su parte superior, sin tener que pagar ninguna clase de entrada. Sin duda, se trata de una de las actividades más atractivas que realizar por la zona.

2- Necrópolis Paleocristiana

Para las personas a las que les interese mucho la historia, o que quieran saber más sobre el pasado de la ciudad, una visita a la Necrópolis Paleocristiana puede ser muy interesante. Se trata de un conjunto arqueológico subterráneo al que se puede acceder de forma gratuita, que incluye no solo varios cientos de tumbas, sino los restos de una domus romana y una basílica construida en el siglo V.

3- Foro de la Colonia

Aquellos que todavía no estén hartos de ruinas pueden ir a visitar el Foro de la Colonia, un recinto arqueológico en el que se pueden ver varios restos de lo que antiguamente era el Foro local. Además, en él se pueden observar también partes de un antiguo templo, y varias columnas de una basílica que fue construida en siglos posteriores.

4- Barrio de El Serrallo

A pesar de no ser una zona turística propiamente dicha, el barrio de El Serrallo (una antigua zona de pescadores de Tarragona) puede ser un lugar perfecto por el que pasear al acabar la visita y encontrar un buen restaurante para cenar. La especialidad del área es, cómo no, el pescado, totalmente fresco y preparado según las recetas tradicionales de la zona.

Conclusión

A pesar de no ser tan conocida como la cercana Barcelona, Tarragona es una de las ciudades más bonitas del norte de España. Con una gran cantidad de ruinas romanas, y un ambiente tranquilo y mediterráneo, se trata de una opción perfecta para una escapada de fin de semana o una visita de un día si te encuentras por la zona.