Pamplona es una de las ciudades más famosas de nuestro país a nivel internacional, gracias a los San Fermines. Sin embargo, la capital de Navarra tiene mucho más que ver que esta fiesta de los toros. Esta pequeña urbe de aproximadamente 200.000 habitantes invita a dar largos paseos a pie, recorriendo su emblemático casco histórico, sus pequeñas calles empedradas y disfrutando de la cultura y la gastronomía que ofrece.

Situada a 400 kilómetros al norte de Madrid, y a menos de 100 de la frontera francesa, Pamplona es perfecta para una escapada de fin de semana o como parada de camino a los Pirineos. Además, se trata de uno de los puntos más emblemáticos del Camino de Santiago, por lo que recibe un flujo de visitantes constante durante gran parte de los meses del año.

En este artículo descubrirás qué ver en Pamplona, además de algunas actividades culturales y de ocio típicas de la capital navarra.

Qué ver en Pamplona: lo imprescindible

Muchos de los visitantes que llegan a la capital de Navarra lo hacen solo de paso, por lo que no tienen demasiado tiempo para ver monumentos o pasear tranquilamente por sus calles. Por suerte, Pamplona es una ciudad relativamente pequeña, y la mayoría de sus puntos de interés turístico más importantes están concentrados en el casco histórico.

Si tan solo tienes uno o dos días para disfrutar de esta acogedora urbe, no te preocupes: incluso con tan poco tiempo podrás ver los puntos de interés turístico más relevantes. En esta parte del artículo te contamos cuáles son.

1- Casco antiguo

Posiblemente la parte más emblemática de Pamplona sea su centro histórico. Construído en época medieval, el casco antiguo está compuesto por pequeñas calles empedradas, balcones de aspecto antiguo, y en general un aire mucho más relajado y acogedor que el que podemos encontrar en las grandes ciudades españolas.

Casco antiguo de Pamplona

La mejor opción para disfrutar del casco antiguo de Pamplona es simplemente callejear por esta zona, quizás parando cada cierto tiempo a disfrutar de una caña o de los tradicionales “pinchos”. En este área, lo más emblemático es la calle Estafeta, famosa por ser el lugar donde ocurren los encierros de San Fermín. Sin embargo, toda la zona irradia la misma sensación de ciudad medieval que enamora a los turistas que van a verla.

2- Plaza del castillo

La Gazteluko Plaza, como se llama en euskera, es uno de los puntos más importantes del centro de la ciudad. Fue construída entre los siglos XVI y XVII, y recibe su nombre debido a que antiguamente podían encontrarse dos castillos en ella. Hoy en día, sin embargo, cuando entramos en la Plaza del Castillo podemos ver casas del siglo XVIII, con sus tradicionales balcones, ventanales y decoraciones de múltiples colores.

Esta plaza, además de ser estéticamente muy atractiva, ha jugado un papel fundamental en varios momentos de la historia de la ciudad. A lo largo de los años ha ido cambiando su nombre según la ideología de quienes estaban en el poder. Por ejemplo, en 1820 se la conocía como Plaza de la Constitución, y en dos momentos diferentes fue denominada como Plaza de la República.

Por otra parte, los amantes de la literatura estarán encantados de saber que la Plaza del Castillo es uno de los posibles puntos de partida de la “Ruta Hemingway”. El conocido autor vino en varias ocasiones a España a disfrutar de los San Fermines, y en sus novelas habló sobre la ciudad y sus lugares favoritos dentro de la misma. En este punto podemos encontrar algunos de los rincones que describía en sus libros, como por ejemplo el famoso Café Iruña.

3- Plaza del Ayuntamiento

Otra de las vistas más emblemáticas de la ciudad de Pamplona es su ayuntamiento. Fue construido en 1423 por Carlos III, cuando mediante el Privilegio de la Unión unificó los tres burgos históricos que han dado lugar a la ciudad actual. Debido a ello, el estilo del edificio está a medio camino entre el barroco y el neoclásico, dándole un aspecto muy reconocible.

Por otro lado, la Plaza del Ayuntamiento es otro de los lugares más conocidos de toda la ciudad, debido a que desde el balcón se lana el “chupinazo” que da comienzo a la fiesta de San Fermín todos los 6 de julio. Sin embargo, muchos turistas se sienten algo decepcionados al ver que la plaza es bastante más pequeña en la vida real de lo que parece en la televisión.

Aún así, tanto el edificio del ayuntamiento como el resto de la plaza merecen ser visitados si estás dando un paseo por el casco histórico y no sabes muy bien qué ver en Pamplona.

4- Catedral de Santa María la Real

A simple vista, la Catedral de Pamplona no es tan atractiva como muchas otras de las que se pueden ver repartidas por la geografía de nuestro país. Sin embargo, la fachada esconde en su interior uno de los complejos catedralicios más impresionantes del mundo. De hecho, este edificio se ha ganado el título de catedral mejor conservada de toda España.

Vista panorámica de la catedral de Pamplona

Así, los amantes de la arquitectura y la historia estarán encantados de descubrir que este edificio conserva todos los componentes de una catedral en funcionamiento: iglesia, sacristías, claustro, capilla, refectorio, cillería, cocina… Además, al haber sido construida durante un periodo de tiempo muy largo, cuando la visitemos podremos observar diferentes estilos artísticos.

Durante los sigles XIV, XV y XVI, se edificaron la iglesia y el claustro, que como consecuencia tienen un estilo predominantemente gótico. El claustro, de hecho, se considera una de las mejores construcciones del mundo dentro de este movimiento arquitectónico. Por otro lado, el mayor contraste a estos elementos de la catedral es la fachada oeste, que fue levantada en el siglo XVIII y por lo tanto pertenece al estilo neoclásico.

5- Iglesia de San Nicolás

Uno de los edificios más interesantes que se pueden ver dentro del casco histórico de Navarra es la Iglesia de San Nicolás. Construída en el siglo XII, su principal función era defensiva: se trataba de un bastión militar que se utilizaba en las constantes guerras contra los otros dos burgos que más adelante dieron paso a la ciudad que conocemos hoy en día.

La Iglesia de San Nicolás está ubicada entre el Paseo de Sarasate, la Plaza de San Nicolás y la calle San Miguel. Solo una de sus tres torres de vigilancia sigue en pie; pero sus arcos, sus muros de piedra y sus verjas nos dan una idea de cuál sería su aspecto original.

6- Archivo General

El Archivo General (también conocido por nombres como Palacio de los Reyes o Palacio del Virrey) es uno de los edificios más antiguos de toda Pamplona, y también uno de los que más historia tiene detrás. Fue construído en el siglo XII de la mano del rey Sancho VI, y a lo largo de su historia fue cambiando de manos entre la monarquía y la Iglesia.

En un principio, se trataba de la residencia de los reyes que vivían en la ciudad. Sin embargo, con el paso del tiempo fue perdiendo importancia, pasando primero a ser el alojamiento del virrey, y más tarde de altos mandos del ejército como capitanes o gobernadores. Por último, fue prácticamente abandonado durante un largo periodo de tiempo.

En 2003, el Gobierno de Navarra se interesó por el edificio y decidió rehabilitarlo para convertirlo en un depósito de documentos. Su aspecto recuerda al de una fortaleza, con grandes muros de piedra y ventanas estrechas en sus fachadas. Se trata de una visita obligada si estás por el Casco Histórico de Pamplona.

7- Murallas de Pamplona

A pesar de no estar situadas exactamente dentro del casco histórico de la ciudad, no se puede completar una lista de lo más imprescindible de Pamplona sin hablar de sus murallas. Con una extensión de 5 kilómetros, baluartes, fuertes, zonas verdes y la famosa Ciudadela al final, se trata de una de las vistas más emblemáticas de la ciudad y una parada obligatoria para todos los turistas de paso por la urbe.

Vista exterior de las murallas de Pamplona

A la hora de visitar las murallas, es prácticamente imposible verlo todo con detenimiento, especialmente si estás falto de tiempo. Por eso, una buena idea puede ser comenzar tu visita en el Centro de Interpretación de las Fortificaciones de Pamplona, donde podrás aprender más sobre el significado y la historia de esta impresionante edificación. De esta manera, y sin tener que pagar nada, podrás disfrutar mucho más de tu visita al entender qué estás viendo exactamente.

Aparte de esto, y de pasear por la zona, existen algunos puntos especialmente emblemáticos dentro del conjunto de las murallas que es fundamental visitar. Entre los más importantes destacan el Parque de la Taconera, los miradores del Paseo del Redín, y el edificio de la Ciudadela. Además, dentro de este conjunto podrás pasear por la orilla del río Arga, un plan perfecto para los días de más calor.

Por último, el conjunto de la muralla se ha convertido recientemente en sede de una gran cantidad de planes de ocio y eventos culturales. Esto es especialmente cierto durante el mes de agosto, en el que se celebra el famoso Festival de las Murallas.

Qué hacer en Pamplona si tienes más tiempo

Hasta ahora hemos visto los monumentos y sitios turísticos que podrían ser considerados “imprescindibles” si estás de visita por Pamplona y tienes poco tiempo. Sin embargo, si planeas pasar varios días en la capital de Navarra, todavía hay mucho más que puedes ver. En esta segunda parte veremos algunos de los lugares más interesantes de la ciudad a los que deberías acercarte cuando acabes de ver los más importantes.

Además, también incluiremos algunas de las actividades más típicas de las que se pueden disfrutar en esta ciudad. Algunas de ellas están disponibles durante todo el año, mientras que otras tienen lugar en fechas concretas.

1- Parque Yamaguchi

Si te apasiona la cultura japonesa, te gustará saber que Pamplona está hermanada con una ciudad nipona llamada Yamaguchi, cercana a la tristemente famosa Hiroshima. Debido a ello, en 1980 se construyó este parque de 85.000 metros cuadrados a las afueras de la urbe, que con los años se ha convertido en uno de los puntos turísticos más atractivos e inusuales de la capital navarra.

El Parque Yamaguchi tiene todos los elementos que podemos esperar encontrar en un jardín japonés. Desde el típico estanque con puentes de madera, playas tanto de piedra como de arena, una cascada y una pequeña casa de aspecto asiático, esta zona verde hará las delicias de todos aquellos a los que les guste la cultura de este peculiar país.

Por si esto fuera poco, en esta zona también está situado el Planetario de Navarra, con lo que si te acercas al parque puedes aprovechar la visita para disfrutar de un poco de ciencia y astronomía.

2- Fuerte de San Cristóbal

Una de las vistas más atractivas de la ciudad es la que se consigue desde el Fuerte de San Cristóbal, situado en lo alto del monte Ezcaba, a las afueras de Pamplona. Sin embargo, la ubicación privilegiada de esta construcción no es el único motivo por el que merece la pena visitarla.

Y es que el Fuerte de San Cristóbal fue la sede de uno de los episodios más dramáticos de la historia de Pamplona. Aunque fue construído por Alfonso XII, nunca llegó a utilizarse para fines defensivos. En su lugar, acabó convertido en una prisión, que cobró especial importancia en la época de la Guerra Civil. En 1938, más de 700 presos republicanos trataron de llevar a cabo una fuga en masa, que tuvo un triste final para la mayoría de ellos.

Los amantes de la historia podrán disfrutar, por lo tanto, de este recuerdo de una de las épocas más negras de nuestro país, a la vez que ven Pamplona desde una perspectiva que no muchos visitantes llegan a disfrutar.

3- Acueducto de Noaín

A pesar de no ser tan conocido como el resto de monumentos de la lista, ni estar incluído en la visita de la mayoría de turistas que pasan por la zona, el acueducto de Noaín puede ser un lugar muy interesante al que acercarse si tienes tiempo de sobra durante tu estancia en la capital navarra.

El acueducto fue construído entre 1783 y 1790, y se encuentra situado a varios kilómetros al sur de Pamplona. Por supuesto, ya no está en funcionamiento, pero merece la pena visitar tanto el acueducto como la zona de alrededor.

4- Ruta de “pintxos”

Posiblemente una de las actividades que primero nos vienen a la cabeza al pensar en Navarra es la tradición de los “pintxos”. Los habitantes de la ciudad tienen por costumbre salir de bares a tomar una caña (o un clarete) y pequeñas tapas de la comida tradicional del norte de España. Se trata, sin duda, de una de las mejores muestras de gastronomía de nuestro país.

Aunque es posible disfrutar de unos buenos pintxos en casi cualquier parte de Pamplona, las rutas más típicas son las que pasan por la calle Estafeta y la de San Nicolás. Ambas están situadas dentro del casco histórico, por lo que es totalmente factible añadir esta actividad a la lista de cosas por hacer mientras estás visitando los monumentos de la lista.

5- San Fermín y San Fermín de Aldapa

Ya hemos mencionado de pasada la fiesta de San Fermín, una de las festividades más famosas de nuestro país y que cada año atrae a un número enorme de visitantes. Se celebran durante la semana del 7 de julio; y aquellos que consigan encontrar alojamiento en la ciudad durante esta época, podrán disfrutar del increíble ambiente de fiestas por las calles, charangas, encierros, música y alcohol que tanto caracterizan a esta atracción turística.

Encierro en San Fermín

Pero si las aglomeraciones no son lo tuyo, y crees que esta fiesta te agobiaría demasiado, puede que te interese saber que durante los últimos días de septiembre se celebra la versión reducida de este evento: el festival de San Fermín de Aldapa o San Fermín Txikito. Al no ser tan conocido, durante esta época es posible vivir una experiencia similar a la de San Fermín pero por un precio mucho más reducido y sin tantos agobios.

6- Festival de las murallas

Las fiestas en honor a San Fermín no son las únicas que merece la pena ver en Pamplona. Durante el verano, la ciudad se llena de actividades culturales, musicales y artísticas durante el Festival de las Murallas, uno de los eventos más importantes de la capital de Navarra.

Durante esta época se celebran todo tipo de actividades, pero posiblemente el momento más atractivo sea la iluminación de la muralla con miles de velas. A la luz del atardecer, con la música en directo que siempre se puede escuchar en la zona, Pamplona se convierte en una ciudad aún más atractiva de lo que ya es. Si tienes pensado visitar la capital, merece la pena esperar a verano para hacer coincidir tus vacaciones con este evento.

Conclusión

Como puedes ver, Pamplona es una ciudad en la que siempre hay algo que ver o hacer. La capital de Navarra es una de las urbes más atractivas del norte de nuestro país. Si aún no la conoces, no lo dudes: estamos seguros de que disfrutarás enormemente de tu visita.