Hay edificios con historia y edificios históricos. Y posiblemente el Albert Hall de Londres cumpla con los dos sentidos de la palabra. Es uno de esos lugares que cuando lo ves desde la distancia ya sabes que tiene algo especial. Es algo que se siente. Que casi casi se huele. Y cuando se apaga el cielo y encienden sus luces…
Os podría hablar de su historia, de su arquitectura, de las obras que en él se representan o de por qué es un edificio de los más notables e importantes del país. Pero de eso ya se ha escrito mucho. Así que no voy a redundar.
Hoy solo os lo quiero enseñar de noche. Desde el frente. En pocas fotos. Para que te quede el gusanito y el día que visites Londres, no te quede otra cosa que hacer que visitarlo. Porque merece la pena. Porque es un coliseo moderno. Porque ningún cantante que se precie puede alcanzar las estrellas sin pasar antes por aquí. Y porque se encuentra dentro de uno de los recorridos urbanos más importantes y bellos de toda Europa.













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